Dibujos y Cuentos

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Perros Vestidos

 Ella, a la izquierda, luce un romántico sombrero casual por Gian Franco Kadel; blusa en viscocés estampada en rosas y fucsias por Marzi Montana; maquillaje por Elis. Él viste chaqueta en tweed café crema por Farini Aschino, para llevar a todas partes; suéter de cashmere azul celeste por Karl Franks para Lavim Haute Couture. La otra pareja viste la calidez del ambiente a flor de piel. Trajes suaves y excitantes al tacto, en tonos inimitables y pliegues de insuperable calidad orgánica, de sabio ajuste y sencillez milenaria, siempre provocativos y de moda 

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Los Niños Estuvieron Jugando en el Baño

—Mira, los niños dibujaron en el baño de abajo un perro asustando a un canario; en la sala pintaron al perro con fauces abiertas, listo para morder al ave; en el comedor tienen al pájaro desenfundando un misil; en las escaleras dejaron una explosión atómica. ¿Ya los regañaste —exclamó el papá.

—Pasan demasiado tiempo frente a la tele. Se las cambié por un acuario, una comuna de hormigas juiciosas, y un computador con juegos educativos. Luego pusimos a germinar semillas y, ahora, andan ocupados alimentando a las palomas del jardín —contestó la mamá.

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Monjas de la Inmaculada Concepción

La noche misma cuando se consagró monja, se acostó invadida por el vapor

espiritual del incienso. Despertó minutos luego soñando que ella y sus hermanas realizaban el misterio de la inmaculada concepción, motivadas por el noble ideal de traer al mundo almas puras que iluminaran a la humanidad. Desde entonces, tuvo ese sagrado desvelo todas las noches, hasta la última madrugada de sus noventa y siete años. Jamás le enseñó su visión a persona alguna porque los ojos mortales la habrían tildado de irreverente.

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Hay un retoño en el mueble

Una madrugada, mientras se encontraba inmersa en el ensoñador vapor de la ducha, a ella la despertó la sospecha de que las cosas cotidianas contenían más vida de lo que aparentaban. Luego del baño, al recostarse desnuda contra una cómoda en su cuarto, sintió un vivo cosquilleo subir por la piel de sus piernas y espalda, y fue después cuando vio que la estaban saludando un par de retoños que brotaban del viejo mueble.

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Empresarios en día de campo

Soportan mucho stress. En las empresas donde trabajan, lo saben; por eso les organizaron un día de campo. Saciaron los pulmones con el aire virgen de la madrugada y alimentaron el espíritu con las profundidades del horizonte. Algunos hasta alcanzaron a sentirse parte de la majestuosidad de la naturaleza y, cuando alguien comentó cuán ventajoso  sería una hidroeléctrica en ese lugar, guardaron un respetuoso silencio. Con todo y aquel incidente, la mañana les dejó una feliz impresión de grandeza natural que los igualó a todos, sin importar sus sueldos.

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Quíntuples

El día de su matrimonio, ella comentó que prefería no tener hijos, pues quería dedicarle su vida a lo espiritual. Pero el destino quiso otra cosa y para entonces ella ya sabía suficiente metafísica como para aceptar y aprender del destino. Ella tenía cuatro hermanas y todas pasaron al tiempo por lo mismo, y entonces resolvieron criar a los cinco hijos juntos. Las hermanas hacían una familia muy unida y cada niño creció con cuatro hermanos, cosa que ni al destino se le había ocurrido.

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Militares de bandos distintos

En una revista, un historiador leyó: “Ya en anteriores conflictos armados, el aguerrido papel de la mujer la colocó a la altura del hombre. Durante la última guerra de trece años del Golfo Petrolero, cuando el enemigo escondió a las mujeres, salió a flote el papel del homosexual, quien por su decisiva labor, mereció también tener un lugar al lado del hombre. En un mundo donde se le obliga abiertamente al hombre matar a otro hombre, ahora también se le permite querer a otro, y sin camuflajes maricas.”

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El teléfono público del museo

Allí, el mismo día cuando instalaron el teléfono en el patio del museo, estaba ella haciendo fila para llamar a su maestro Leonardo y contarle cómo habían cambiado las artes desde entonces. "¡Es una hermosa locura, no me lo va a creer!" pensaba ella y sonreía, como siempre tan llamativa en su coqueta cadidez.